Yacimiento arqueológico de Cuyacabras (Necrópolis)

Yacimiento arqueológico de Cuyacabras. Iglesia, necrópolis y estructuras de hábitat (s. IX-XIII).

El despoblado de Cuyacabras, que acaso deba identificarse con la aldea denominada por las fuentes documentales como "Villa Godomar", es uno de los testimonios más ilustrativos de la arqueología medieval hispana. Los trabajos de excavación realizados entre 1969 y 1971 , bajo la dirección del Prof. Alberto del Castillo, dieron a conocer esta monumental necrópolis de época de la Repoblación.

Una tupida masa de pinos y robles, situada tras la torrentera, oculta las diversas formaciones rocosas sobre las que se organiza este asentamiento medieval. Sobre el punto más elevado de dicho promontorio, fue erigida la iglesia, que presidía el conjunto del poblado y necrópolis.

La iglesia. Un pasaje ascendente por entremedio del cementerio y una escalinata de ocho escalones permiten salvar el desnivel hasta el edificio religioso. El perímetro de dicha construcción aparece claramente impreso sobre la plataforma.

Las improntas sobre la roca atestiguan que la pequeña iglesia del lugar presentaba una sencilla planta rectangular, a modo de aula de unos 9 por 4 m. de lado. Dicha construcción dispuso en origen de una cubierta de losas a doble vertiente, con fábrica de sillares rectangulares y una única puerta de acceso sobre el muro meridional.

Sin embargo, la uniformidad de la construcción sólo es aparente, ya que la cabecera del templo o presbiterio, situado a levante, debió aparecer bien diferenciada tanto al exterior como al interior del edificio. El presbiterio, que aparece ligeramente sobreelevado respecto al nivel de la nave, contó en origen con una iconostasis o cierre, consistente en dos cancelas que resguardaba el santuario del espacio reservado a los fieles, reforzando la presencia de un posible arco triunfal.

El primitivo edificio sería reconstruido parcialmente en fecha indeterminada. La nueva construcción siguió en líneas generales el trazado inicial , aunque amplió la capacidad del edificio avanzando la fachada meridional. El cuerpo constructivo se unificó y la antigua diferenciación arquitectónica adecuada al rito mozárabe parece haber dejado paso a un único ámbito constructivo. La traslación del altar sobre la zona central del presbiterio y la construcción de un pórtico sobre la fachada principal remodelaron definitivamente el espacio litúrgico.

La necrópolis. Un extenso cementerio, de 183 sepulturas documentadas, se extiende alrededor de la iglesia y abarca los sectores adyacentes más prominentes . Dichos enterramiento s, que no proporcionaron ningún resto humano, corresponden al núcleo primitivo de la necrópolis que debemos datar entre el siglo IX y primera mitad del siglo XI. La mayor parte de los testimonios pertenecen a inhumaciones excavadas en la roca, aunque también se registran sepulturas de lajas en forma de cista y un peculiar tipo de nicho lateral. El cementerio debió contar, además, con un número mayor de enterramientos correspondientes a las fases de utilización más tardías del recinto que hoy desconocemos. A pesar de esta circunstancia, los restos conservados conforman la mayor necrópolis de este género documentada en Alto Arlanza.

Las sepulturas excavadas en la roca corresponden a tres categorías básicas: las formas y variantes del tipo "bañera" (54 %), las formas de tipo antropomorfo (37 %) y los nichos lateral es (7 %). Entre las tumbas antropomorfas predominan las formas de cabecera redondeada y en arco de herradura, mientras que entre las de "bañera" son mayoritarias las de forma elíptica.

Las tumbas, que fueron selladas con cubiertas preferentemente monolíticas, se orientan, salvo alguna excepción, de forma invariable en dirección a poniente. La disposición no era casual. El difunto, enterrado en posición decúbito supino, descansa a la espera de la resurrección de los muertos. Al son de la trompeta del último día, los difuntos serán llamados ante el tribunal divino que se manifestará en todo su esplendor desde Oriente.

El poblado. Este asentamiento, que constituye un buen ejemplo del tipo de aldeas que poblaron densamente las tierras del Arlanza en época altomedieval , sería abandonado como hábitat estable a mediados del siglo XIII. A pesar de la reducida información disponible, habremos de convenir que se trata de un núcleo habitado, agrupado y permanente que reúne a diversas familias campesinas dedicadas a la explotación del territorio circundante. Las unidades familiares de esta comunidad de aldea, que pudieron mantener una dificultosa agricultura de subsistencia , debieron dedicarse preferentemente a la explotación ganadera, complementada con el aprovechamiento colectivo de las zonas de bosque y de sus recursos naturales.

Junta de Castilla y León

Ayto Quintanar de la Sierra.

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